lunes, 7 de abril de 2014

EL CALOR DE LA HINCHADA. . .

Abril 6 / 2014
 RIONEGRO 1 -- AMÉRICA 1   
 
EL CALOR DE LA HINCHADA. . .
 
 
En un sábado ordinario un sol canicular recibió un huracán de pasión vestida de rojo.  Desde  temprano las calles del norte del valle  de Aburrá se empezaron a teñir del color único que mueve masas y corazones.  De cada rincón salían; del metro, de las tiendas, de buses que se mueven únicamente por el combustible de esta pasión, de aquí y de allá, todos llegaron para cumplir con su tarea; alentar y apoyar.
 
El sol en su mayor esplendor acompañó la salida del equipo y cuatro mil que con el paso de los minutos aumentaban lo abrazaron cálidamente; ¡Hoy hay que ganar Diablos Rojos! ¡Hoy hay que ganar! Confusión absoluta; Rionegro familiarizado con las condiciones actuales ejerció dominio del juego mientras que los nuestros buscaban simplemente acomodarse en la cancha;  Palacios regresó a su posición original, Córdoba tomó el lugar de Yamilson así como Velásquez el de Brazales. El equipo no estaba generando fútbol y más allá de la oportunidad clara que tuvo el argentino de abrir la cuenta, el rojo estaba sumergido en un desconcierto general que permitía que el rival se acercara. Mientras la hinchada retenida en las carreteras lograba llegar al estadio, los de adentro no paraban de alentar; el rojo era local, pero la energía y el clamor que emanaban las tribunas, no llegaba a los pies ni la cabeza de los jugadores que apenas reaccionaron cuando el capitán tuvo que sacarla de su arco porque el marcador estaba 0-1.   Cinco minutos para el final del primer tiempo con el césped ardiendo y un gol por debajo, era utópico pensar que Córdoba ganara la posición y lograra soltar un buen centro para que Velásquez pudiera definir y empatar. ¡GOOOL! Lo hizo el argentino, acaba de borrar las que no metió, borró también eso que dicen que nuestros delanteros no la meten y  acaba de firmar un compromiso tácito con la hinchada; seguir marcando porque ahora necesitamos sus goles.  Otra vez se pierden 45 minutos, otra vez, ¿Hasta cuando? 
 
La gente seguía llegando. . .  
 
Al inicio de la segunda parte el equipo buscaba sombra con el balón y de allí el arco contrario.  Un par de llegadas anticipaban que la victoria sería posible y de paso podríamos también borrar un viejo karma que nos ata hace más de dos años.  Pero el partido cayó así como lo hacía la tarde antioqueña, pocas opciones y mucho, mucho calor, especialmente el de la hinchada que abriga a este equipo en las buenas y malas.  Corrieron, pusieron lo que nos gusta, el técnico tocó al equipo buscando profundidad y luego lo tocó para cobijarse. El segundo tiempo fue mejor que el primero, faltó fútbol pero hubo orden, faltó gol pero hubo disposición, faltó Yamilson pero debemos acostumbrarnos.  El partido se cerraba sin el premio para esta hinchada única que a pesar de todo nunca bajó su alta temperatura y recibía de la cancha palmas altas reconociendo su gran trabajo.  
 
Dejamos dos puntos en esta, la cuna de Marco Fidel Suárez que jamás olvidará el huracán que pasó hoy por allí y regresamos a casa con uno que invita a corregir y luchar a muerte por esta causa que tiene el deber de encontrar su fútbol el próximo lunes ante la mirada fascinada de 32 mil almas tan cálidas como las de hoy.
 
Al final la gente seguía llegando, no paró de hacerlo. . . Esto es América, es la única explicación.


Saludos!
 
MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226

 

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